Sesión de arteterapia: qué ocurre y cómo puede ayudarte.

Mujer durante una sesión de arteterapia, sentada en el suelo rodeada de materiales creativos.

¿Qué ocurre en una sesión de arteterapia?

Sesión de arteterapia: un espacio íntimo donde el arte acompaña sin juicios ni prisas

¿Qué vas a encontrar en este artículo?

  • Cómo es una sesión de arteterapia desde dentro
  • Qué papel tiene el silencio, la palabra y la creación
  • Cómo se eligen los materiales
  • Qué puedes sentir durante el proceso
  • Por qué no necesitas saber “hacer arte” para que sea transformador

Entrar a una sesión de arteterapia: abrir la puerta hacia dentro

La sesión de arteterapia comienza mucho antes de tocar los materiales: empieza en el momento en que te permites llegar. No hace falta saber dibujar, ni hablar mucho, ni tenerlo claro. Solo hace falta estar. A veces con una pregunta, otras con un nudo en el pecho… y a veces simplemente con ganas de estar.

La arteterapia no impone. No se parte de una técnica cerrada, sino de un vínculo, de una escucha profunda y de una invitación a crear. El espacio está preparado con materiales diversos —papeles, colores, tijeras, arcilla, imágenes— pero también con silencio, con calma, con cuidado.

El proceso creativo como forma de diálogo interno

En cada sesión de arteterapia, lo que guía no es la estética, sino lo simbólico. Una línea puede ser un grito, un color puede contener una tristeza antigua, un trozo de papel rasgado puede abrir una memoria.

Este proceso permite que lo que estaba atrapado adentro encuentre forma afuera. No se trata de hacer una obra, sino de permitir que la obra te hable.

Durante la sesión puedes:

  • Sentir alivio
  • Encontrarte con emociones que no sabías que estaban
  • Jugar, recordar, o incluso resistirte (y eso también es parte)
  • Descubrirte a través de lo que eliges, lo que repites, lo que escondes o lo que aparece sin buscarlo

El rol del arteterapeuta en una sesión de arteterapia

El arteterapeuta no interpreta la obra como un test, ni te dice lo que “significa”. Acompaña el proceso con una mirada sensible, a veces con palabras, otras con silencio. Está para sostener, para ayudarte a escuchar lo que el material, el cuerpo o la imagen quieren contarte.

Cada sesión es única, porque cada persona lo es. Y lo que hoy sale como un collage lleno de fuerza, mañana puede ser una hoja en blanco que también dice mucho.

¿Y si nunca hice nada artístico?

No importa. La arteterapia no busca talento, busca verdad. De hecho, a veces es más fácil cuando no hay expectativas estéticas, porque el juicio se afloja y el gesto se vuelve más auténtico.

Muchísimas personas que llegan a una sesión de arteterapia por ansiedad, duelo, adicción, traumas o simplemente para conocerse, descubren que el arte estaba ahí desde siempre, esperando ser puente.

¿Te resuena esta forma de acompañar?

Puedes leer más sobre qué es la arteterapia, o escribirme desde la página de contacto si sientes que es tu momento.
También puedes visitar la página sobre mí para conocer mi forma de trabajar.

Estoy aquí para acompañarte, sin juicio, con tiempo, y con arte.

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